En la actualidad, la capital enfrenta un alto crecimiento urbanístico, comercial y de movilidad, estas condiciones hacen que el ambiente de la urbe presente varias afectaciones, entre ellas, la contaminación auditiva evidenciada por el incremento de las denuncias que recibe la Secretaría de Ambiente, por el excesivo ruido provocado en las diferentes actividades comerciales del Distrito Metropolitano de Quito.
El ruido desproporcionado rompe el equilibrio natural y provoca notables niveles de estrés en la población, afirma Alicia Vallejo, directora de Gestión Calidad Ambiental, de la Secretaría de Ambiente. La funcionaria indica que “la contaminación acústica no solo afecta la calidad de vida y salud de las personas, sino también, de los animales que conviven en nuestro entorno; por esta razón, el Municipio de Quito lleva a cabo diferentes acciones de control, las cuales, siguen siendo insuficientes, sin el apoyo y compromiso mancomunado de los quiteños”.
En este contexto, la Secretaría ha realizado una serie de operativos de control ambiental en las zonas de La Paz, La Mariscal, La Ronda, La Granja, en El Inca, Solanda, Chimbacalle, Chillogallo, La Magdalena, Guamaní, Valles de Cumbayá y Tumbaco, junto al Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano, la Agencia Metropolitana de Control y las Administraciones Zonales, en atención a las denuncias por ruido, causadas por actividades económicas, y centros nocturnos, entre bares y discotecas.
En función del resultado de los operativos de control se planifican y ejecutan los monitoreos de ruido para determinar los niveles máximos permisibles, de conformidad con la Norma Técnica (NT) establecida para la contaminación por ruido (NT003). Cabe destacar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el oído tiene como tolerancia máxima al ruido un umbral de 65 decibeles (dB) luego de lo cual se genera afecciones.
Frente a esta realidad y en lo que va del año, se continuará con estos operativos en los lugares donde se ha identificado mayor conflictividad, como el Centro Histórico y en sectores pertenecientes a las administraciones zonales: Quitumbe, Eloy Alfaro, Eugenio Espejo, Mariscal y Tumbaco.
El exceso de ruido interfiere con el desempeño normal de las actividades diarias del trabajo, hogar, escuelas, además, reduce el rendimiento de las personas y produce también trastornos del sueño, cambios en el carácter y sobre todo afectaciones a la salud, especialmente la auditiva.
Se hace un llamado a la ciudadanía, para fomentar acciones que contribuyan a garantizar la salud, seguridad y bienestar. Es fundamental cumplir con la norma técnica establecida, a bajar el volumen de los dispositivos sonoros que usamos en los diferentes espacios, entendiendo que, controlar el exceso de ruido es una tarea de todos.



