- El aumento de la temperatura y la mayor frecuencia de olas de calor generan condiciones que favorecen la sequedad de la vegetación y pueden facilitar la propagación del fuego.
Quito (Quito Informa). – La Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito recomienda tomar precauciones para cuidar la salud de las y los quiteños, al igual que evitar las quemas a cielo abierto que podrían generar incendios forestales. Según los registros de las estaciones meteorológicas de Quito la temperatura media anual aumentó 0,7 °C, al comparar los periodos 2004–2009 y 2020–2024, pasando de 14 °C a 14,7 °C.
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Este incremento se suma a una mayor frecuencia y duración de las olas de calor. En Quito, por sus condiciones geográficas, se considera ola de calor cuando la temperatura máxima supera los 23°C durante dos o más días consecutivos.
En el período 1985–2015, el 21% de los días estuvieron en condiciones de ola de calor y la tendencia no se detiene. Las proyecciones indican que podría alcanzar el 25% de los días en 2030 y el 30% en 2050.
Prevenir está en nuestras manos
El clima puede generar condiciones favorables para el fuego, pero evitar que este empiece depende, en gran medida, de nuestras acciones.
🚫 No queme basura ni vegetación.
🔥 No haga fogatas en zonas donde puedan provocar un incendio.
📞 Si observa humo o un incendio, llame al 911.
¿Cómo se relaciona el aumento de temperatura con los incendios?
El aumento de la temperatura no provoca por sí solo un incendio. Sin embargo, los periodos de calor y menor humedad pueden reducir el contenido de agua de la vegetación y convertirla en un combustible más susceptible a arder.
En estas condiciones, una chispa puede ser suficiente para iniciar y favorecer la propagación del fuego.
Este factor adquiere especial relevancia en Quito: el 99% de los incendios está relacionado con acciones humanas, como quemas, fogatas y otras actividades que pueden generar fuego.
En 2024, durante la época seca, los incendios afectaron 2.440 hectáreas en el Distrito Metropolitano de Quito, evidenciando la importancia de fortalecer las acciones de prevención.
Más lluvia no significa menor riesgo
Aunque Quito ha recibido más lluvia en los últimos años, el promedio anual pasó de 871 litros por metro cuadrado entre 2004 y 2009 a 1.188 litros por metro cuadrado entre 2020 y 2024. Esto no significa que el riesgo de incendios desaparezca: la lluvia puede concentrarse en periodos cortos e intensos y alternarse con días de altas temperaturas y menor humedad, condiciones que favorecen que la vegetación se seque y el fuego se propague.
Por ello, comprender estos cambios permite reforzar la prevención y reducir los factores que pueden desencadenar un incendio.



