Sin detener el servicio, Quito da un giro de 180 grados en el manejo de residuos con el nuevo Complejo Ambiental

Quito (Quito Informa).-  Los residuos que genera Quito continuará teniendo un lugar para su disposición final después del cierre del Relleno Sanitario El Inga, previsto para el 30 de septiembre de 2026, tras 23 años de operación. El Municipio de Quito tiene lista una Celda de Transición, que entrará en funcionamiento el 1 de octubre y permitirá mantener la continuidad del servicio mientras avanza la puesta en marcha del nuevo Complejo Ambiental, garantizando el servicio en la ciudad. La transición forma parte de una planificación que busca asegurar la gestión de residuos de la ciudad y, al mismo tiempo, cambiar progresivamente el modelo para aprovechar una mayor cantidad de materiales y reducir lo que llega a disposición final.

“Actualmente, el Relleno Sanitario El Inga está operando con el cubeto número 11. Este cubeto, como en su momento se indicó, tiene una capacidad de 2 años que se cumplen a fines de este mes. Hasta el 30 de septiembre vamos a recibir residuos para la disposición final en el Rello”, y luego se pasará a una Celda de Transición y, posteriormente, al nuevo Complejo Ambiental, explicó Pablo Moreno, gerente de Operaciones de la  Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (EMGIRS).

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¿Cómo funcionará la Celda de Transición?

Desde el 1 de octubre de 2026, una vez que el Relleno Sanitario El Inga deje de recibir residuos, la Celda de Transición permitirá mantener la disposición final de la basura que genera Quito y garantizar la continuidad del servicio. Esta infraestructura está ubicada dentro de los predios del Complejo Ambiental y cuenta con su propia ingeniería, diseño y construcción con participación de personal de la EMGIRS.

La Celda de Transición tendrá una operación temporal de ocho meses. Durante este período recibirá los residuos que actualmente llegan al Relleno Sanitario El Inga, mientras se completa la infraestructura que permitirá pasar a una nueva etapa de gestión.

De esta manera, la Celda de Transición funcionará como un puente entre el cierre de El Inga y la entrada en operación del Nuevo Complejo Ambiental, evitando que la disposición de residuos de la ciudad se interrumpa durante este proceso.

¿Qué viene después?

Después de los ocho meses de operación de la Celda de Transición, la disposición final de la basura se realizará en la Zona 1 del Cubeto 1 en el Nuevo Complejo Ambiental. El Cubeto 1, en proceso de construcción por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, consta de tres zonas y una capacidad total de 48 meses. La Zona 1, de acuerdo con el gerente de operaciones, estaría operativa desde junio de 2027 con una capacidad de 14 meses. 

Camino a un mejor aprovechamiento de residuos

Quito avanza hacia un modelo que busca mayor aprovechamiento de los residuos y la Alcaldía garantiza la correcta disposición final a través de la Celda de Transición y la Zonal 1 del Cubeto 1.

Para recorrer ese camino hay que tener clara la diferencia entre residuo y desecho. «El residuo tiene todavía condiciones para ser aprovechado, tratado o valorizado en diferentes procesos. En cambio, cuando hablamos de desecho nos referimos al subproducto que resulta después de haber agotado estas posibilidades. A una celda de disposición final no debería llegar el residuo, sino el desecho”, indicó Moreno. 

El experto señaló que al Relleno El Inga llegan todo tipo de desechos, por lo que el objetivo del Complejo Ambiental es aprovecharlos de la mejor manera y llegar a capitalizarlos, como es el caso de materiales reciclables.   

A ello se suma la biometanización, biosecado, una celda de biorreacción, y elementos para producir una mayor y mejor calidad de biogás para generación eléctrica. “También vamos a producir combustible derivado de residuos, que es un elemento que se utiliza en reemplazo del combustible de origen fósil en hornos mecheros y los aspectos de compostaje y abonos orgánicos”, expresó. 

El gerente de Operaciones indicó que de los residuos que llegan al Relleno Sanitario, el 99% van a disposición final, esto significa que casi toda la basura que llega no se clasifica ni se reutiliza ni se le da una nueva vida y se entierra en el relleno. Con el Complejo Ambiental, la realidad cambia, se pasará del 99% al 50%, 40% o menos, reutilizando los componentes de la basura en nuevos insumos. «En términos generales eso le da una mayor capacidad de vida útil al relleno, genera menos lixiviados y menor riesgos de contaminación».

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