Quito (Quito Informa). – La calidad del servicio del transporte público es una prioridad para el Municipio de Quito, por lo que constantemente realiza el control y la fiscalización a los buses que integran el Corredor Central Norte, usados por casi 20.000 ciudadanos diariamente. Para el efecto, la Secretaría de Movilidad y el Consorcio Central Norte mantienen un convenio, cuyo objetivo es garantizar la comodidad, calidad y seguridad de los usuarios.
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Francis Almeida, fiscalizador de la terminal La Ofelia, indicó que este proceso se realiza en todas las unidades de la troncal (C1, C2 y C4) y alimentadores, tanto en lo físico-técnico como en la documentación de los conductores. Los fiscalizadores revisan el estado de las llantas; asientos en buen estado; que los conductores no estén en estado etílico; y la vigencia de extintores, licencia de conducir y matrícula.
“Se realiza un informe diario por unidad. Ahí se registran las novedades para armar un informe técnico de sanciones y responsabilidades, tanto a la unidad como a la operadora. La fiscalización se hace todos los días a diferentes rutas alimentadoras”, expresó Almeida y agregó que el informe pasa al Departamento Jurídico para determinar la sanción que puede ser económica, pecuniaria o administrativa, dependiendo de la gravedad.
Monitoreo constante
El Corredor Central Norte recorre dos avenidas con gran afluencia en la ciudad: De La Prensa y América. El terminal, ubicado en el sector de La Ofelia, ve pasar a miles de ciudadanos que se dirigen tanto al norte de la ciudad (Calderón, Carcelén, Mitad del Mundo) como al centro.
Paúl López, miembro del centro de operaciones del Consorcio Central Norte, indicó que se realiza un control a las unidades mediante GPS para evitar el exceso de velocidad, y que en el caso de exceder el límite se envía una alerta al conductor. “El trabajo con la Secretaría de Movilidad nos ha ayudado bastante porque los conductores tienen un mayor control, de esta manera brindamos un buen servicio y evitamos accidentes”.
Además, existen cámaras en las paradas del Playón de La Marín e IESS para monitorear la afluencia de pasajeros. En el caso de existir una gran cantidad de usuarios, se envían unidades vacías. Otras paradas con gran concurrencia son La Delicia, av. Del Maestro y Brasil, donde se aplica el mismo procedimiento.



