Quito (Quito Informa).- Antes de que empiece la jornada escolar, Yesenia Congo Folleco ya está en su puesto. Desde hace tres años forma parte del equipo del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano que resguarda los exteriores de escuelas y colegios de Quito, una labor que, asegura, le ha permitido ganarse la confianza de estudiantes, docentes y padres de familia.
«Es gratificante porque los estudiantes se sienten más seguros al observar que existe presencia de personal uniformado», cuenta la agente, quien todos los días participa en operativos de vigilancia y patrullaje para prevenir robos, el consumo de sustancias ilícitas y otras situaciones de riesgo en los alrededores de las unidades educativas.
Yesenia explica que, en muchas ocasiones, los Agentes de Control Metropolitano son el único personal que permanece de forma continua en los exteriores de los planteles, aunque también desarrollan operativos conjuntos con la Policía Nacional y la Agencia Metropolitana de Tránsito.
«La ciudadanía reconoce nuestro trabajo porque nuestra presencia genera confianza. Muchos padres sienten tranquilidad al saber que sus hijos cuentan con un entorno más seguro cuando ingresan o salen de clases. Hay estudiantes que se movilizan solos y nosotros estamos atentos para prevenir cualquier incidente», señala.
A lo largo de su trayectoria, Yesenia ha prestado servicio en las unidades educativas Sucre, Alejandro Cárdenas y Fernández Madrid, en el Centro Histórico; así como en los colegios Alvernia, Espejo, Andrés Bello, María Angélica Idrobo, La Salle y Mena del Hierro, en el sector de La Delicia.
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Presencia que previene riesgos
El despliegue de los Agentes de Control del Municipio de Quito es una medida directa para salvaguardar la integridad de la comunidad estudiantil y garantizar un entorno pacífico. Estas acciones, ejecutadas en coordinación con la Policía Nacional, previenen riesgos como el acoso, la venta de drogas y la violencia entre jóvenes.
Su presencia, a través de patrullajes a pie y motorizados, fortalece la percepción de seguridad, promueve el orden en el espacio público y permite identificar oportunamente situaciones que puedan representar un riesgo para estudiantes, docentes, padres de familia y demás miembros de la comunidad.
Estas intervenciones se desarrollan con un enfoque de prevención, disuasión, vigilancia y control, en coordinación con las instituciones competentes cuando las circunstancias lo requieren.



