“Si la ciudadanía no se compromete, cualquier esfuerzo será en vano”, advierte Cuerpo de Bomberos Quito ante los incendios forestales

Quito (Quito Informa). – Cerca de 40 horas de trabajo ininterrumpido lleva el Cuerpo de Bomberos de Quito para contener los incendios forestales registrados en Rayocucho y Tanlahua, en Calacalí (norte). Alrededor de 180 efectivos y 50 personas de apoyo de la Corporación Municipal permanecen desplegados en las zonas afectadas, donde el fuego ha comprometido unas 200 hectáreas, desde el 10 de agosto.

En medio de esta emergencia, el coronel Esteban Cárdenas, comandante del Cuerpo de Bomberos de Quito, hizo un llamado enfático a la ciudadanía a no realizar quemas de desechos ni ningún otro tipo de quema y reportar inmediatamente al 911 si se observa a alguien iniciando un fuego. “Si la ciudadanía no se compromete para ser parte de la solución, cualquier esfuerzo será en vano”, señaló Cárdenas, quien destacó que la prevención es fundamental en una temporada de altas temperaturas y fuertes vientos, condiciones que pueden hacer que el fuego se propague rápidamente.

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El comandante también resaltó el esfuerzo que realizan los equipos en territorio. Los bomberos permanecen durante largas jornadas en las zonas afectadas, bajan para alimentarse y descansar algunas horas y luego regresan a las líneas de fuego.

Rayocucho: una posible quema de carbón está bajo investigación

El incendio en Rayocucho, parroquia de Calacalí, comenzó aproximadamente a las 19h00 del lunes 10 de agosto. Una de las hipótesis iniciales apunta a una posible quema relacionada con la elaboración de carbón, aunque esta causa todavía debe ser determinada dentro de las investigaciones.

Según explicó Cárdenas, el fuego se propagó rápidamente hacia diferentes sectores debido a las condiciones climáticas. Durante la noche, los bomberos concentraron una de sus principales acciones en contener el avance hacia Casitahua, en el sector de Pomasqui, con el objetivo de evitar que las llamas continuaran propagándose hacia esa zona. Esta línea fue contenida y ahora se mantiene vigilancia para evitar una reactivación.

En el otro frente, hacia el noroccidente, en la zona de Calacalí, persisten condiciones que dificultan el combate debido a la vegetación abundante y a las fuertes ráfagas de viento. Cárdenas explicó que en este sector se mantiene una columna de humo densa y que los equipos continúan trabajando para controlar los tres puntos de fuego existentes.

Las labores se desarrollan con ráfagas de viento de aproximadamente 55 kilómetros por hora, lo que complica el combate terrestre y las operaciones aéreas. Además, el acceso es limitado: en algunos puntos los bomberos ingresan con vehículos pequeños equipados con bombas de alta presión y en otros deben avanzar a pie.

Un helicóptero realizó un sobrevuelo de reconocimiento y se esperaba que, si las condiciones mejoraban, pudiera realizar descargas de agua. Los drones también apoyan la identificación de puntos calientes y permiten distribuir de mejor manera al personal en territorio.

En Tanlahua, el combate es principalmente manual

El segundo incendio permanece activo en Tanlahua, en el sector del cráter del Pululahua. Allí, las características del terreno impiden el ingreso de vehículos a determinados puntos, por lo que las labores de contención son principalmente manuales.

El personal se mantiene en las zonas de riesgo para evitar una nueva propagación, mientras drones permiten identificar puntos calientes y orientar a los equipos hacia los lugares que requieren mayor atención.

La comunidad también ha cumplido un papel importante durante la emergencia. Los moradores han colaborado como guías y han ayudado a identificar rutas de acceso y fuentes de agua para facilitar el trabajo de los organismos de respuesta.

El impacto ambiental se evaluará después del incendio

El secretario de Ambiente, Fernando Sandoval, señaló que las columnas de humo han generado afectaciones, aunque los vientos han permitido que se dispersen rápidamente.

Una vez controlados los incendios, se realizará una evaluación de los ecosistemas afectados para determinar el impacto sobre la flora y fauna. También se analizará el estado del suelo y las acciones de restauración que puedan aplicarse después del proceso de enfriamiento.

Mientras los equipos continúan desplegados, Cárdenas reiteró que la prevención no puede quedar únicamente en manos de los organismos de emergencia.

“No podemos permitir que estas cosas sigan sucediendo”, sostuvo el comandante. Su pedido a la ciudadanía es concreto: no realizar quemas y reportar al 911 cualquier fuego que pueda convertirse en un incendio forestal.

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