- Los datos corresponden al período comprendido hasta el 16 de septiembre. La temporada seca continúa y, por tanto, el resultado final deberá evaluarse una vez concluido este período.
Quito, (Quito Informa). – Los incendios forestales en 2026 han afectado casi 1.300 hectáreas en Quito, una superficie 26% menor que la registrada en el mismo período de 2024, cuando el fuego comprometió alrededor de 1.800 hectáreas. El año 2025 no forma parte de esta comparación debido a sus condiciones climáticas particulares. Durante ese período se registraron lluvias durante el verano y no se presentó una época seca comparable con las de 2024 y 2026.
El balance se produce en un contexto de despliegue permanente de los equipos municipales para prevenir, atender y controlar las emergencias. El alcalde de Quito destacó, durante una entrevista radial, el trabajo realizado por el Cuerpo de Bomberos y señaló que las acciones de prevención han permitido mejorar la preparación frente a los incendios, aunque insistió en la necesidad de mantener la corresponsabilidad ciudadana para evitar nuevos eventos.
El impacto del fuego va más allá de las hectáreas
Aunque el balance muestra una reducción de la superficie afectada frente a 2024, cada incendio representa una afectación para los ecosistemas de Quito. El fuego destruye vegetación, refugios y fuentes de alimento para la fauna silvestre, y puede obligar a los animales a desplazarse hacia otros territorios.
El incendio registrado en el cerro Casitagua es uno de los ejemplos más recientes. Aproximadamente 300 hectáreas fueron afectadas por el fuego, que además puso en riesgo a la población y a un espacio de valor arqueológico protegido por comuneros. “Para nosotros se quemó vegetación, pero para la fauna se quemó alimento y eso es lo duro”, señaló el alcalde de Quito. La autoridad explicó que la afectación puede provocar el desplazamiento de especies hacia otros sectores, incluido el Chocó Andino. “Perdemos hectáreas de naturaleza, ecosistemas que sostienen la vida”.
La recuperación de estas zonas no es necesaria. Antes de iniciar procesos de restauración y reforestación es imporante que el terreno se enfríe y que el suelo reúna las condiciones adecuadas para volver a plantar. Por ello, el Municipio prevé desarrollar acciones de recuperación ambiental en las áreas afectadas una vez que concluya la época seca.
La prevención también depende de la ciudadanía
La reducción registrada hasta el momento frente a 2024 no significa que el riesgo haya terminado. Evitar quemas de desechos, no realizar actividades que puedan generar fuego y reportar oportunamente cualquier situación de riesgo son acciones fundamentales para prevenir nuevos incendios.
Si observa humo, fuego o alguna actividad sospechosa que pueda provocar un incendio forestal, repórtela de inmediato al 911. Una alerta oportuna puede contribuir a una respuesta rápida y ayudar a proteger a las personas, la fauna y los ecosistemas de Quito.








