- La protección de la biodiversidad, la restauración ecológica y la educación ambiental muestran cómo aportar a este objetivo de ciudad.
Quito, (Quito Informa). – ¿Cómo construir una ciudad que valore su diversidad cultural y proteja la naturaleza? El 14 de octubre de 2026, durante la tercera edición del Acuerdo Quito 2034, Martín Bustamante, director general de WIWA Quito, compartió la experiencia del primer Parque Refugio de Animales Silvestres de la capital y su aporte a la conservación de la biodiversidad. Su intervención se vinculó con el cuarto eje del Acuerdo, que propone consolidar a Quito como una ciudad intercultural, verde y azul.
En las entregas anteriores, Quito Informa abordó los otros tres ejes de esta visión de ciudad que abarca los siguientes temas:
- Eje 1: Canasta Esperanza: Acuerdo Quito impulsa acciones frente al hambre y la pobreza extrema
- Eje 2: La innovación y el emprendimiento dinamizan la economía con el Acuerdo Quito 2034
- Eje 3: Acuerdo Quito: la seguridad también se construye desde los barrios de Quito
El cuarto eje contempla dos líneas de acción: avanzar hacia una ciudad verde y azul y promover la movilidad sostenible. La experiencia de WIWA permite conocer una de las formas de contribuir a ese propósito desde la protección de la naturaleza.
De zoológico a refugio, una nueva relación con la biodiversidad
Bustamante explicó que en 2024 comenzó el proceso de diálogo para evolucionar del modelo de zoológico a uno de parque refugio. En 2026 se presentaron los resultados del trabajo realizado junto con distintos sectores. «Nos adaptamos a un tiempo nuevo, a una demanda distinta. Nos adaptamos a una crisis ambiental muy fuerte, el rescate por la biodiversidad, (…) es nuestra responsabilidad en el momento nacional y global», señaló.
El director también destacó la conexión del parque con el contexto andino y la identidad quiteña. «WIWA es animal en quichua. Queremos recordarles que trabajamos siempre con cóndores, osos y toda la biodiversidad. Queremos levantar el orgullo quiteño», expresó.
El trabajo de WIWA se desarrolla en cuatro líneas: la transición de zoológico a refugio, la transmisión de conocimientos mediante experiencias, la convivencia entre las personas y la fauna, y la restauración de espacios naturales.
Entre las iniciativas mencionadas por Bustamante está el trabajo con ranas, marsupiales y uillis-uillis (renacuajos). Desde 2021, se impulsa la repoblación de estos últimos en el Parque Bicentenario, como parte de un proceso de restauración ecológica que, según explicó, también se desarrolla en otros espacios verdes de la ciudad.
La educación ambiental también forma parte de este trabajo. El proyecto Wawas, crecer en la naturaleza está dirigido a niños de cero a cinco años y busca acercar a la primera infancia al entorno natural. A esta iniciativa se suma Agua en el WIWA, desarrollado junto con el Fondo Ambiental y EPMAPS. El proyecto busca generar conciencia sobre el cuidado del agua, el uso responsable de las vertientes naturales y la regulación de su aprovechamiento en Guayllabamba, un valle seco.
Estas líneas de trabajo permiten articular esfuerzos con el sector privado y el Municipio. En esa perspectiva, Bustamante señaló que el propósito del parque va más allá. «WIWA no quiere trabajar solo con los animales, sino con la biodiversidad y la naturaleza», afirmó.
Bustamante mencionó que entre los retos a futuro está transformar el hospital de atención veterinaria en un centro de protección, conservación y salud animal y ambiental. Esta posibilidad forma parte de los desafíos que WIWA plantea para ampliar su aporte a la conservación y fortalecer el trabajo conjunto con distintos sectores.
Una ciudad que se construye entre todos
La experiencia de WIWA muestra cómo la protección de la naturaleza puede aportar al cuarto objetivo del Acuerdo Quito 2034. Pero una ciudad intercultural, verde y azul no se construye únicamente desde las instituciones o los proyectos. También toma forma en las decisiones cotidianas de quienes la habitan.
Quito Informa continuará recogiendo las voces de quienes participan en esta iniciativa para conocer cómo, desde distintos sectores y ámbitos de trabajo, contribuyen a pensar el presente y el futuro de la capital.
Las experiencias compartidas en este recorrido muestran que construir la ciudad que se quiere requiere acuerdos, proyectos y trabajo conjunto, pero también el compromiso de quienes la habitan. Ahorrar agua, evitar las quemas que amenazan los bosques, cuidar la fauna y los espacios naturales, respetar las diferencias culturales, reducir el desperdicio de alimentos, rechazar la violencia y apoyar a quienes más lo necesitan son acciones cotidianas que contribuyen a los objetivos planteados para Quito.
El futuro de Quito se construye con acuerdos y proyectos, pero también con las decisiones que se toman cada día. Por eso, al pensar en la ciudad en 2034, hay una pregunta que cada uno debería hacerse: ¿qué puedo hacer, desde mi hogar, mi barrio o mi trabajo, para contribuir a esa ciudad? La respuesta puede empezar con pequeños cambios que, sumados, se acercan a la ciudad que se quiere.






