- “A Mesías Maiguashca, muchas gracias por lo que ha hecho por la ciudad,por la obra que se interpretó hoy y gracias por todo lo que significará para las próximas generaciones el archivo que ha donado a la ciudad”, dijo el alcalde Pabel Muñoz tras este acto.
Quito (Quito Informa).- Quito recibe al Inti Raymi (solsticio de invierno) con una celebración cultural donde se unen música, tradición y la conexión con la tierra.
El músico ecuatoriano Mesías Maiguashca presentó “La Canción de la Tierra”, un ensamblaje musical que contó con la participación de la Orquesta de Instrumentos Andinos, la Banda Sinfónica Metropolitana y el Coro Mixto Ciudad de Quito, bajo la dirección de Jorge Oviedo. Todos en una perfecta sincronía con el amanecer.
“Es una conexión con lo que son nuestras raíces, una conexión con el fundamento de nuestra identidad. Yo lo he sentido así, además de hacerlo aquí en el Itchimbía, a las cinco de la mañana para conectarnos con la salida del sol. Me parece que ha sido no solamente una manifestación de apoyo al arte y la cultura valiosa, sino también un espectáculo digno de repetirse como va a pasar el día de mañana”, expresó el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, quien participó de este encuentro.
Este espectáculo sonoro y visual, donde la última sombra de la noche da paso a los primeros rayos del sol, se presentará también el 21 de junio, cuando inicia el solsticio de invierno en el hemisferio sur.
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Sobre La Canción de la Tierra
Maiguashca concibió esta obra como un homenaje a la Pachamama y una meditación sobre los tres mundos andinos: el de las divinidades, el de los vivos y el de los muertos. Consta de 19 cantos que culminan en el Yupaichishca, antiguo canto sagrado precolombino que en la colonia se convirtió en ‘Salve, salve, Gran Señora’.
La obra fusiona timbres andinos, percusión extendida y texturas contemporáneas sin caer en folclorismo. Es al mismo tiempo ancestral y moderna, ritual y experimental.
‘La Canción de la Tierra’ representa la madurez creativa de Maiguashca, quien resume en ella décadas de exploración sonora. Esta presentación dejará un recuerdo que vivirá en la memoria como un hito inolvidable de la música ecuatoriana contemporánea: un verdadero canto de alabanza a la Tierra.


