Quito (Quito Informa). – El rescate con vida de un niño atrapado bajo los escombros de un edificio colapsado y de una mujer de 80 años forma parte de los resultados de la misión humanitaria que cumplió el Cuerpo de Bomberos de Quito en Venezuela tras el terremoto que afectó a ese país. Este viernes 3 de julio, durante una rueda de prensa, las autoridades municipales y los rescatistas compartieron las experiencias de la operación internacional y destacaron la preparación técnica, el profesionalismo y la capacidad de respuesta del contingente quiteño.
La secretaria general de Seguridad y Gestión de Riesgos, Carolina Andrade, abrió el encuentro transmitiendo un saludo del alcalde de Quito al contingente que participó en la operación internacional y expresó el orgullo de la ciudad por el trabajo realizado. «Quiero transmitirles un saludo de parte del señor alcalde y, sobre todo, un reconocimiento al profesionalismo de cada uno de ustedes. Sentimos un profundo orgullo por nuestros bomberos porque han demostrado que somos capaces de ser resilientes ante las adversidades y que estamos a la altura de los mejores equipos de bomberos del mundo.»
Andrade destacó que el desempeño del contingente refleja el fortalecimiento institucional impulsado desde el Municipio de Quito. «Quito está poniendo los estándares para el resto de cuerpos de bomberos del país. Desde el Municipio, a través del alcalde, siempre hemos buscado apoyar el profesionalismo, la modernización y la transparencia con la que el Cuerpo de Bomberos ha venido desempeñándose permanentemente. Esa política pública hoy se refleja en este reconocimiento internacional».
Una misión técnica de alto nivel
El comandante Esteban Cárdenas explicó que Ecuador desplegó un equipo USAR, conformado por 46 rescatistas y un binomio canino, con autonomía para operar durante siete días mediante campamento propio, abastecimiento de agua, herramientas especializadas y tecnología para la búsqueda de personas atrapadas.
La delegación viajó además con dos médicos y un veterinario para garantizar la atención integral del personal operativo y de los canes durante toda la misión.
Al llegar a Venezuela, el contingente quiteño recibió una de las primeras responsabilidades asignadas por el Gobierno venezolano: instalar la Zona de Recepción y Despacho Internacional, desde donde se coordinó el ingreso de 53 equipos especializados, integrados por más de 2.500 rescatistas y alrededor de 50 caninos provenientes de distintos países.
Posteriormente, los equipos fueron distribuidos en 152 sitios de trabajo, donde realizaron labores de búsqueda utilizando herramientas especializadas y un escáner con capacidad para detectar personas hasta 30 metros de profundidad. Cada uno de estos puntos fue atendido por células internacionales de búsqueda y rescate urbano (USAR), integradas por personal especializado en localizar y rescatar personas atrapadas bajo estructuras colapsadas.
«Cumplimos todos los estándares y directrices establecidos por el país afectado. Estamos preparados como ciudad y como país para responder a este tipo de emergencias», afirmó el comandante. También destacó el respaldo recibido por parte del Municipio de Quito. «Reconocemos el apoyo del alcalde y de la Secretaría General de Seguridad para trabajar al servicio de los ciudadanos».
Rescates de alta complejidad
Durante la rueda de prensa, el comandante explicó que las operaciones de búsqueda y rescate urbano en estructuras colapsadas son altamente especializadas y requieren intervenciones complejas, utilizando equipos de perforación, corte, estabilización de estructuras, sistemas de escucha y tecnología de detección.
En ese contexto, informó que las cifras manejadas únicamente por las células de trabajo durante la emergencia registraban 14 personas rescatadas con vida, 47 personas fallecidas recuperadas y 532 personas reportadas como desaparecidas. Sin embargo, pidió interpretar estos datos dentro del contexto de este tipo de operaciones, ya que corresponden a personas que permanecían sepultadas bajo grandes volúmenes de escombros.
«Hay que manejar estas cifras con mucho cuidado. Puede parecer que 14 personas rescatadas con vida es un número pequeño, pero estamos hablando de personas que estaban prácticamente sepultadas bajo metros de escombros. Son rescates extremadamente complejos.» Añadió que cada célula USAR recibe una estructura específica para intervenir y que, en algunos casos, un solo rescate puede demandar varios días de trabajo continuo. «El equipo proveniente de Chile permaneció tres días trabajando para rescatar a una sola persona. Las 14 personas que fueron encontradas con vida estaban en condiciones bastante complicadas».
El capitán Gabriel Rodríguez explicó que toda misión internacional se desarrolla bajo la coordinación y las disposiciones del país anfitrión, por lo que los equipos extranjeros cumplen estrictamente los protocolos establecidos. «Tenemos ciertas restricciones. No podemos emitir criterios sobre la realidad del país al que acudimos ni sobre las estructuras que atendemos; cumplimos los protocolos establecidos por la nación afectada». Asimismo, destacó el respaldo brindado por las autoridades venezolanas desde el inicio de la misión. «Desde que llegamos se nos asignó un vehículo y un enlace de seguridad para garantizar el despliegue hacia las zonas de trabajo.»
«No me sueltes»
Uno de los testimonios que marcó la rueda de prensa fue el del capitán Danilo Mendoza, quien recordó el rescate de un niño atrapado bajo aproximadamente seis metros de escombros de un edificio completamente colapsado.
«Logré coger su mano y sentir su calor. Él me dijo: ‘No me sueltes’. Y yo le respondí: ‘De aquí no te suelto para nada'». El rescate se prolongó durante cerca de seis horas hasta lograr abrir un acceso seguro para liberar al menor. «Lo que puedo decir es que somos buenos técnicos, buenos profesionales. Entregamos un niño sano y, sobre todo, vivo».
El capitán explicó que, aunque existía información de que posiblemente había otras personas atrapadas en la estructura, el protocolo internacional establece concentrar todos los esfuerzos en la persona con vida localizada hasta completar su extracción y posterior traslado a una casa de salud.
El bombero Ángel Astudillo aseguró que la experiencia dejó una enseñanza que trasciende el trabajo operativo. «Lo que sentimos los rescatistas es recordar lo que la humanidad nunca debe perder: la solidaridad. Eso me ayuda a ejercer mi profesión y a seguir salvando vidas».
Recuperación física y emocional
Una vez concluida la misión y tras el retorno al país, todo el personal inició el protocolo institucional de recuperación, que contempla chequeos médicos, evaluaciones psicológicas y una fase de descarga emocional para atender el impacto que generan este tipo de intervenciones antes de reincorporarse a sus actividades habituales.
Al cierre de la rueda de prensa, Carolina Andrade recordó que Quito mantiene una preparación permanente frente a diferentes amenazas mediante simulacros, obras de mitigación, limpieza de quebradas y capacitación ciudadana para fortalecer la cultura de prevención.
Además, hizo un llamado a que las familias conozcan sus planes de emergencia, identifiquen sus puntos de encuentro y participen activamente en las acciones de prevención que impulsa el Municipio. Finalmente, destacó que la cooperación internacional es un principio fundamental cuando se trata de atender emergencias. «No existen banderas en una situación como esta. Cumplimos y somos respetuosos de los protocolos para poder salir a ayudar».










