Quito (Quito Informa).- Más de 53 mil habitantes de Belisario Quevedo contarán con mayor protección frente a posibles flujos de lodo, rocas y escombros durante lluvias intensas. El Municipio de Quito, a través de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS), avanza en un 60% en la ampliación de la captación de la quebrada El Tejado (norte), una intervención que permitirá aumentar su capacidad de retención de 3.000 a 20.000 m³ y reducir el riesgo para las familias de La Comuna, La Gasca y sectores aledaños.
El gerente general de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento, Galo Rivadeneira Troya, recorrió la quebrada El Tejado para verificar el avance de los trabajos y señaló que la obra «es parte de una estrategia integral de prevención y mitigación que estamos ejecutando para proteger a miles de familias que viven en las zonas de influencia de la quebrada». Agregó que el compromiso es anticiparse al riesgo, fortalecer la infraestructura y trabajar de manera permanente por la seguridad de los quiteños.
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Beneficios de la intervención
La intervención incrementará la capacidad de esta estructura, que pasará de 3.000 m³ a 20.000 m³, para contener lodo, sedimentos, rocas y escombros que podrían descender por la quebrada durante eventos de lluvias intensas. Con ello, se fortalece la protección de alrededor de 53 mil habitantes de la parroquia Belisario Quevedo, particularmente de los sectores históricamente expuestos a los efectos de los flujos provenientes de la quebrada.
La obra inició el 3 de febrero de 2026 y está previsto que concluya en diciembre de este año. Se desarrolla en la parte baja de la quebrada El Tejado, en el sector de La Comuna Alta, en el entorno de la avenida Mariscal Sucre y la vía al Teleférico.
Los trabajos comprenden la excavación y conformación del nuevo cubeto de retención, la estabilización de taludes mediante sostenimiento y anclajes, la construcción de pozos de avance, nuevas estructuras de desborde, túneles colectores y un sistema de descarga tipo vórtice.
La obra representa una inversión de más de USD 2 millones y forma parte de un plan integral de mitigación de riesgos desarrollado en la quebrada El Tejado a partir de los estudios técnicos realizados que determinaron la necesidad de reforzar el sistema de protección mediante diferentes soluciones, entre ellas, la instalación de dos mallas dinámicas aguas arriba de la captación.
Protección a La Comuna y barrios aledaños
“Para quienes vivimos en este sector, conocer de cerca cómo avanza esta obra es muy importante. Hemos vivido situaciones que nos han demostrado la necesidad de estar preparados y de contar con infraestructura que permita reducir los riesgos. Esta intervención representa una acción concreta para proteger a nuestros vecinos y sus familias”, manifestó el presidente del Comité Comunitario de Gestión de Riesgos de La Gasca-La Comuna, Patricio Sanguña.
Las dos mallas, con una capacidad de retención conjunta de 5.000 m³, fueron instaladas en 2025 y constituyen las primeras estructuras de este tipo implementadas en el país. Su tecnología es de origen suizo y demandaron una inversión de USD 230 mil.
Estas estructuras funcionan como barreras flexibles de alta resistencia. Están conformadas por redes de acero, anillos, cables y sistemas de anclaje diseñados para absorber y disipar la energía de los materiales que descienden por la quebrada. De esta manera, pueden retener rocas, troncos, ramas, sedimentos y otros elementos sólidos, mientras permiten el paso controlado del agua.
Estas intervenciones forman parte de un proceso que combina obras, monitoreo permanente, mantenimiento y acciones preventivas y se suman a las acciones desarrolladas por el Municipio de Quito y EPMAPS para fortalecer la prevención y reducir la vulnerabilidad de la ciudad frente a eventos como los registrados en 2022 y 2024.
El trabajo de las instituciones municipales necesita del compromiso de la ciudadanía. Las quebradas cumplen una función fundamental para el manejo del agua lluvia y, por ello, mantenerlas libres de basura, muebles, residuos y escombros es una responsabilidad compartida. Cada objeto que termina en estos cauces puede convertirse en un obstáculo para el flujo del agua y aumentar el riesgo de desbordamientos durante las lluvias.



