Quito (Quito Informa). – Una denuncia ciudadana permitió que Luna y sus cinco cachorros recibieran una segunda oportunidad. La Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Municipio de Quito intervino en Pacto, donde encontró a los seis animales en condiciones inadecuadas de alojamiento. Tras ser rescatados, ahora reciben atención veterinaria, cuidados y protección, mientras se preparan para encontrar familias responsables que les brinden el bienestar que necesitan.
Le invitamos a leer: Municipio realiza manejo preventivo de plagas en el Centro Histórico de Quito
Luna es una perrita de aproximadamente cuatro años, sociable, cariñosa y de buen carácter. Hace poco se convirtió en madre de cinco cachorros de apenas dos meses, que tienen características similares a los beagles. Los seis compartían el mismo espacio, pero las condiciones en las que permanecían no eran adecuadas para garantizar su bienestar.
La historia de Luna y sus cachorros llegó hasta la UBA del Municipio de Quito a través de una denuncia acompañada de un video, en el que se observaba a los pequeños enjaulados. El caso fue atendido en la parroquia rural de Pacto, donde los inspectores constataron que los seis animales permanecían en una jaula de malla, sucia y de espacio reducido. Esta estructura incluso había provocado lesiones a uno de los cachorros.
Durante la intervención, los tutores explicaron que mantenían a los perros en ese lugar para evitar que se enloden, se pierdan o entren en contacto con los desechos de los animales de granja, debido a que el predio tiene características similares a las de una finca. También señalaron que tenían previsto regalar los cachorros a vecinos.
Sin embargo, aunque la intención de protegerlos era evitar que se ensuciaran o extraviaran, mantener a los animales de compañía de forma permanente en espacios cerrados y reducidos afecta su bienestar, ya que les impide desarrollar adecuadamente sus necesidades biológicas, fisiológicas y etológicas.
Tras la inspección, la UBA levantó el informe correspondiente e identificó cuatro infracciones:
- Leve: Luna no contaba con carnet de vacunación.
- Dos graves: Luna no estaba esterilizada y los animales no contaban con un alojamiento adecuado.
- Muy grave: los animales eran sometidos a un enjaulamiento permanente.
- Una camada que pudo evitarse.
El caso de Luna también deja un mensaje importante para todas las familias que comparten su vida con animales de compañía: esterilizar es una decisión de responsabilidad y una forma de prevenir el abandono y el sufrimiento de animales que llegan al mundo sin tener un hogar asegurado.
Luna y sus cinco cachorros fueron trasladados a uno de los centros de la UBA en Quito. Allí recibirán atención médico-veterinaria y los cuidados necesarios para recuperarse y continuar su proceso de protección.
Después de completar su atención, los seis estarán disponibles para adopción, con el objetivo de encontrar familias responsables que les brinden el cariño, espacio, cuidados y protección que necesitan.







