Quito, (Quito Informa). – El Municipio de Quito impulsa nuevas jornadas de reforestación que convocan a barrios, comunidades, instituciones, academia, empresas y ciudadanía a ser parte activa de la recuperación de los espacios verdes del Distrito. Durante octubre y noviembre de 2026 se desarrollarán 21 jornadas, incluidas dos megamingas el 24 de octubre y el 14 de noviembre.
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El objetivo es recuperar zonas afectadas por incendios forestales y otros espacios degradados, fortalecer el trabajo comunitario y promover una relación más responsable con la naturaleza.
La programación contempla intervenciones en sectores urbanos y rurales, entre ellos: Carcelén Bajo, Ciudad Bicentenario, El Panecillo, Chillogallo, el parque metropolitano Guangüiltagua, Ilaló, La Merced, Lloa, Casitagua, La Vicentina, Chilibulo, Quitumbe, Calacalí y Pifo.
La iniciativa busca que la ciudadanía no sea únicamente espectadora de la recuperación ambiental, sino protagonista de un esfuerzo colectivo. Participar en una minga, colaborar en la restauración de un área o involucrarse en actividades de educación ambiental son formas concretas de contribuir al cuidado de la ciudad.
¿Cómo participar?
Las personas interesadas en sumarse a las actividades ambientales pueden consultar la aplicación Tu Huella Quito, donde es posible conocer e inscribirse en iniciativas de voluntariado, mingas, jornadas de restauración, talleres y otras actividades de participación ciudadana.
Plantar es el comienzo, cuidar es el compromiso
La recuperación de los ecosistemas inicia cuando una planta llega al suelo. Las condiciones del terreno, la disponibilidad de agua, el mantenimiento y la capacidad de regeneración natural influyen en la evolución de las áreas intervenidas. Por ello, las acciones de restauración deben acompañarse de seguimiento y cuidados posteriores, según las características de cada sitio.
En 2026, los incendios forestales han afectado aproximadamente 2.000 hectáreas en Quito. Frente a esta situación, la Secretaría de Ambiente mantiene la evaluación y priorización técnica de los espacios afectados, con el objetivo de orientar las acciones de recuperación de acuerdo con los diagnósticos disponibles y las condiciones de cada territorio.
La corresponsabilidad empieza en cada comunidad
El cuidado de la naturaleza también implica prevenir acciones que puedan provocar nuevos incendios. La quema de residuos y vegetación, el manejo inadecuado de desechos y otras prácticas de riesgo pueden agravar el deterioro ambiental. La prevención, la educación y la participación comunitaria son fundamentales para reducir estas amenazas.
Datos:
La experiencia de los últimos años demuestra la importancia de mantener estos esfuerzos. En 2024, las acciones municipales de restauración abarcaron 366,1 hectáreas; en 2025, la superficie intervenida mediante restauración activa alcanzó 832,9 hectáreas. Estos procesos forman parte de un trabajo progresivo que requiere continuidad, evaluación y mantenimiento.



