¿Dónde está la economía? El debate que pone a los mercados de Quito en el centro del desarrollo local

Quito (Quito Informa). – Los mercados populares son mucho más que espacios de compra y venta. Mercados, ferias y plataformas sostienen la economía cotidiana de Quito, donde miles de comerciantes abastecen diariamente a la ciudad. Con esa premisa se desarrolló este jueves 2 de julio el conversatorio «¿Dónde está la Economía? Mercados, ferias y desarrollo económico local en Quito», organizado por la Agencia Metropolitana de Coordinación de Comercio, del Municipio de Quito.

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El encuentro se realizó en el Mercado Santa Clara y reunió a comerciantes, representantes de la academia, instituciones públicas, sector productivo y organismos de cooperación internacional para reflexionar sobre el papel estratégico de los mercados populares y construir propuestas que fortalezcan su sostenibilidad, modernización y articulación con las políticas públicas.

Durante la jornada se destacó que estos espacios son fundamentales para el abastecimiento de alimentos, la dinamización de la economía local, la identidad comunitaria y la seguridad alimentaria de la ciudad. «La economía no está únicamente en las cifras; también está donde se sostiene la vida cotidiana», fue una de las reflexiones que marcó el conversatorio.

Los mercados deben convertirse en una experiencia para la ciudad

Durante la inauguración del evento, el administrador zonal de La Mariscal, Leandro Buratovich Mejía, señaló que el principal desafío es fortalecer los mercados mejorando la experiencia de las familias y consumidores mediante una atención de calidad y capacitación permanente. Manifestó también la importancia de consolidar alianzas con el sector HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías) de La Mariscal para que adquieran productos frescos directamente de los comerciantes, fortaleciendo así los encadenamientos productivos y las ventas del Mercado Santa Clara.

Ese orgullo por el comercio popular también se reflejó en las voces de quienes diariamente mantienen vivos los mercados. María Juana Chuma Quishpe, conocida como Mama Juana e integrante de la Asociación Inmaculada Concepción de Pequeños Comerciantes, afirmó que ser comerciante es una satisfacción porque les permite servir a la comunidad. «Atender a los clientes, dar la yapa y sacarles una sonrisa es lo más bonito». Recordó que antes trabajaban en las calles y destacó que hoy cuentan con un espacio ordenado gracias al apoyo del Municipio.

Por su parte, el director general de la Agencia Metropolitana de Coordinación de Comercio, Christian González, afirmó que este conversatorio forma parte de la construcción de una política pública municipal para recuperar y fortalecer el sistema de comercio popular del Distrito Metropolitano de Quito.

Asimismo, reconoció el respaldo del alcalde Pabel Muñoz, así como la participación de universidades, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dirigentes de mercados y representantes municipales, destacando que el trabajo articulado permitirá construir soluciones sostenibles para el sector. Durante su intervención enfatizó que «la economía no puede discutirse únicamente desde la lógica del comercio privado. Los mercados representan otra forma de construir ciudad, una economía basada en la cercanía, la convivencia y el esfuerzo colectivo».

Como parte de esta política pública, González presentó los principales avances del Plan Comercio, entre ellos 1.330 adjudicaciones que brindan seguridad jurídica a comerciantes; 760 puestos recuperados y nuevamente adjudicados; el fortalecimiento de las 53 ferias, mercados y plataformas; la consolidación de 16 Mercados Saludables; el impulso de cuatro Mercados Turísticos, entre ellos Santa Clara; y acciones integrales para mejorar la infraestructura, la organización, la gobernanza y la articulación institucional.

Esa visión también fue compartida por María Paulina Pisula Torres, comerciante del Mercado El Arenal, quien lleva 38 años dedicada a esta actividad. Contó que desde niña aprendió que la agricultura es esencial porque sin alimentos no se puede subsistir y aseguró que su mayor satisfacción es recibir a los clientes con un puesto bien presentado. «Ser comerciante es mi pasión», afirmó. Además, destacó que la adjudicación de su puesto le brindó seguridad para seguir trabajando y reiteró que los mercados son «el corazón del abastecimiento de Quito».

Más que un intercambio de ideas, la jornada dejó una certeza compartida: los mercados no representan únicamente el pasado ni una tradición que deba conservarse por nostalgia. Son escenarios donde diariamente se produce desarrollo, empleo, abastecimiento, identidad y cohesión social.

Pensar el futuro urbano de Quito implica reconocer el valor de sus economías populares, fortalecerlas y convertirlas en protagonistas de una ciudad más equitativa, resiliente y humana. Porque allí, entre los pasillos, los productos frescos y el trabajo de miles de comerciantes, también late la economía que sostiene la vida de la capital.

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