Quito (Quito Informa). – Gringo pasó meses encadenado, con lesiones en el cuello y sin posibilidad de moverse libremente. Gracias a una denuncia ciudadana, la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Municipio de Quito lo rescató en el sector de la Comuna de Oyacoto y ahora recibe atención veterinaria mientras su tutor enfrenta un proceso administrativo con varias infracciones que podrían superar los USD 5.500.
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Durante la inspección, el equipo técnico de la UBA constató que el animal permanecía encadenado de manera permanente, una situación que le provocó lesiones visibles en el cuello y comprometía seriamente su bienestar físico y emocional.
En el procedimiento, el tutor reconoció ante la inspectora de la UBA que mantenía a Gringo sujeto con una cadena desde hace varios meses porque, cuando estaba libre, perseguía y atacaba a algunos animales de granja, como cerdos y aves de corral. Sin embargo, esta práctica constituye un acto de maltrato animal y no puede justificarse como una medida de control.
El encadenamiento permanente priva a los perros de su libertad de movimiento, limita la expresión de sus comportamientos naturales y puede ocasionar dolor, heridas, ansiedad, estrés, frustración e incluso problemas de conducta, como mayor agresividad.
La normativa vigente en el Distrito Metropolitano de Quito sanciona el encadenamiento permanente como una infracción muy grave, equivalente a 10 salarios básicos unificados, es decir, USD 4.820.
Además, durante la inspección se verificó que Gringo no había sido esterilizado y que su esquema de vacunación no estaba al día. Por estos incumplimientos, el tutor también enfrentará una infracción grave y una infracción leve, por lo que la multa total podría alcanzar aproximadamente USD 5.500.
Tras el rescate, Gringo fue trasladado a uno de los Centros de Atención Veterinaria, Rescate y Acogida Temporal (CAVRAT) de la UBA, donde recibe atención veterinaria. También fue esterilizado y posteriormente iniciará un proceso de rehabilitación etológica que le permitirá recuperar la confianza y prepararse para encontrar un hogar responsable mediante el programa de adopción de la institución.







